Desde la perspectiva que se toma en este estudio, entendemos que, a través de la historia, la introducción de una nueva tecnología aplicada a la producción artística siempre ha derivado en un cambio de paradigma. En función de esto, como venimos observando, la posmodernidad habría desdibujado el centro de la creación artística. Especialmente para situarlo en un nuevo marco cultural, donde el trabajo en equipo y las relaciones con otros espacios económicos e iniciativas culturales determinan nuevos contextos creativos y diferentes maneras de entender la creación artística. En opinión de Andrea Grover, los profesionales tienen ahora más control para trabajar de forma fluida en todas las disciplinas, más allá de las instituciones e industrias.

En la actualidad, nos toparemos con que la reciente facilitación de la experiencia tecnológica unida a la creatividad del artista contemporáneo y al auge de la cultura del hacer, habría logrado instaurar un nuevo campo de investigación, exploración y experimentación en el campo de los e-textiles aplicados al arte. No obstante, como ya citamos en este estudio, las primeras aportaciones sobre este nuevo paradigma las encontraremos en los años 90. En esta época, la pionera Maggie Orth que tenía formación en Bellas Artes, ya argumentaba en sus estudios nuevas posibilidades para que los artistas pudieran transformar materialmente y escultóricamente la tecnología. Como parte de esta articulación, establecía una importante relación entre la forma material y la computación. Un poco más tarde, otra pionera, Joanna Berzowska con su equipo XS Lab en su proyecto Krakow también explorará sobre la posibilidad de incorporar los e-textiles como un medio artístico en una obra, así como su posible impacto en las artes visuales.

Desde entonces, asociado al fenómeno digital ha ido surgiendo una nueva generación de artistas, vinculados a los nuevos medios y que han encontrado en el campo de los vestibles y los  e-textiles nuevas posibilidades para realizar planteamientos conceptuales, visuales y para la experimentación artística. En este sentido, todas estas apropiaciones brindarán un nuevo contexto para experimentar e investigar entre lo físico y lo digital. En relación a estas prácticas donde, desde sus inicios, mayoritariamente nos encontraremos mujeres, es importante indicar cómo cada vez será más complejo trazar una línea divisoria entre las disciplinas del arte y el diseño. Entre otros motivos se encuentra que para su realización será necesario tener nociones de diseño de interacción, una disciplina que se centra básicamente en aspectos estéticos, en la comunicación y en la creación de experiencias.  Según Katherine Moriwaki:

Términos como Reactive Fashion, Computational Clothing, y Wearable Technology Art a menudo desdibujan los límites entre las prácticas de lo que se considera Diseño Interactivo y Arte Interactivo, trayendo ésto como resultado, grandes motivos de   discusión entre los entendidos, exponiéndose estos trabajos en ambas comunidades en función de su contexto. En este ámbito se repiten continuamente este tipo de Situaciones, ya que las ideas se reciclan de un modo constante, no siendo incluso muchas veces posible un cambio de actitud en ideas preconcebidas. Los proyectos que se incluyen en estas categorías se enmarcan en temas como la visualización y la amplificación de las condiciones ambientales, sociales y psicológicas, utilizando el cuerpo y la tecnología para ilustrar perspectivas poéticas o críticas. Estas características parecen dominar nuestra capacidad creativa, y están creciendo debido a un mayor acceso a los materiales y a las plataformas de desarrollo tecnológico.

.En cualquier caso, esta incorporación de nuevos materiales y herramientas digitales utilizadas como medio artístico representará nuevos retos y oportunidades para las prácticas artísticas contemporáneas. Para la teórica Susan Elizabeth, nos toparemos ante un tipo de wearable technology art o “arte vestible”

El “Wearable Technology Art“ reúne prácticas como la ciencia, la tecnología, la moda o lo vestible, lo visual o el performance que ya se han cruzado a lo largo de la historia del arte.

Bajo la influencia del ciberpunk, la performance, los activismos, el feminismo y el DIY  nos encontraremos con un grupo de artistas que incluirán los e-textiles en sus trabajos. Particularmente, destacamos al colectivo Kobakant, formado por Mika Satomi & Hannah Perner-Wilson, con su obra Crying Dress o a las artistas Afroditi Psarra y Cécile Lapoire  con su obra Cosmic Bitcasting. Según la artista Afroditi Psarra:

Las tendencias de los últimos años en el arte electrónico que investigan la expansión del cuerpo han empezado poco a poco a tener un aspecto más sutil en cuanto a su apariencia y proceso de creación. (…). Los textiles electrónicos contienen elementos tecnológicos en su propia composición, como son las fibras ópticas y también existen los tejidos que contienen circuitos incorporados a la tela a través de hilo conductor. Se trata de circuitos tejidos en tela que pueden contener varios chips, memorias, microprocesadores, LEDs, sensores, buzzers y más. Los e-textiles se suelen usar en la moda y en la performance, como un elemento que interactúa con su alrededor, a través de un proceso de recepción y generación de datos. Con el uso de un microprocesador estos datos se coleccionan y a su vez provocan y/o generan ciertas acciones somáticas audiovisuales.

Asimismo, también nos toparemos con otro grupo de artistas que, acercándose al ámbito de los e-textiles, se cuestionará la distancia que existe entre el arte y la moda, destacando a Melissa Coleman y Leonie Smelt con su obra The Holy Dress o Ricardo O’Nascimento con su proyecto Wearable Narratives. Igualmente, destacamos a otro colectivo de artistas que investigarán en al ámbito de los e-textiles para explorar las posibles relaciones que se establecen entre el cuerpo y el medio ambiente, destacando el trabajo de pioneras como Katherine Moriwaki y Fionnuala Conway con su obra Urban Chameleon . En este recorrido, también citamos a la artista Amor Muñoz y su proyecto Yuca-tech: Energy by hand, en el que aproxima el campo de los e-textiles como medio artístico para la construcción de discursos sociales. Finalmente, a la artista Di Mainstone con proyecto Sharewear y a  la artista Kaho Abe y su proyecto Haptic Music Glove en el que vincula los e-textiles al ámbito de los juegos digitales. En todo caso, es importante advertir cómo para desarrollar la mayoría de estas obras, algunos  de estos artistas argumentarán, cómo será necesario adquirir un entendimiento previo de estos materiales y las tecnologías. Principalmente, para entender sus características y comportamiento, y poder incluirlos, bien sea como un medio expresivo o como un elemento conceptual en la obra.

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No obstante, como venimos defendiendo, gracias a Internet y a la apertura del campo de los e-textiles, cada vez serán más los artistas que puedan acceder a nuevos materiales flexibles como los hilos o los textiles conductores de electricidad que ahora ya estarían disponibles para todos los públicos. Este fácil acceso a los materiales, estaría permitiendo a los artistas poder bordar, tejer, realizar crochet o coser circuitos junto a pequeños componentes tecnológicos. Una situación que facilitará que artistas visuales y multimedia puedan explorar libremente. Así, destacamos el trabajo de  Olivia Robinson y su instalación Alchemy & Meditations en la cual la artista integra cosiendo hilos y textiles conductores de electricidad para que estos formen parte visualmente de su obra. También el trabajo de Becky Stern y su obra LilyPad Embroidery: A Tribute to Leah Buechley en donde  utilizará el hilo conductor integrado en un bordado para construir un circuito que se conectará al microcontrolador LilyPad Arduino, defendiendo con ello ésta cómo su herramienta artística. En este recorrido, también citamos a artistas como Irene Posch y Ebru Kurbak  que, en su instalación Drapery FM, construirán una labor de punto donde estarán integrados hilos conductores que les permitirán comunicar historias a sus espectadores de forma electrónica. Por último, mencionamos la instalación “Craftografias Digitales” realizada por la autora de este estudio para la exposición Excusa argumental. En esta instalación, la autora  propondrá el  bordado y los e-textiles como una  nueva técnica aplicada a las artes plásticas,  con el objetivo de explorar nuevas estéticas utilizando la electrónica DIY como medio expresivo.

Además de materiales tan novedosos como los hilos o los textiles conductores de electricidad, el artista, tendrá cada vez mas fácil acceso a otros materiales inteligentes o conductores de electricidad, como el adhesivo de cobre, las pinturas conductoras o los pigmentos reactivos al calor. Estos materiales, por sus características serán utilizados más frecuentemente para integrar circuitos aplicados a través de la pintura o la serigrafía a superficies como el lienzo o el papel. Artistas visuales como el colectivo Graffiti Research Lab, utilizarán por ejemplo las pinturas conductoras de electricidad en sus lienzos para incorporar pequeñas luces como elemento visual. Por su parte, el colectivo The Brothers Mueller en la instalación viral wallpaper utilizará pigmentos reactivos al calor y el microcontrolador Arduino para emular la existencia de un virus que aparece y desaparece dentro de un papel.

En todo caso, si bien la actividad es un medio para la obtención de un producto que es el verdadero fin de la práctica artística, un dato importante es que muchos de los artistas que acabamos de citar documentarán y desvelarán su  proceso de creación en Internet, incluyendo con detalle cómo han realizado la obra. Esto incluye desde el desarrollo del concepto hasta cómo lo han terminado. Inspirados por las tendencias de la cultura hacker y maker, será habitual que alguno de estos artistas también impartan talleres, diseñen tutoriales o propuestas curriculares vinculadas al ámbito de los e-textiles. Por ende, esta aportación individual del artista orientada hacia prácticas de experimentación transversales, al compartirse en la redes y transmitirse a otras personas, pasará a enmarcarse como parte de otras  aportaciones  del  mismo  ideal  artístico,  proponiéndose según nuestras observaciones, un nuevo paradigma vinculado al campo de los nuevos medios. Conviene, además, señalar que esta actitud mostrará el compromiso del artista en favor del software libre y la cultura abierta. En cualquier caso, hacia una democratización tecnológica, lo que favorecerá especialmente el acceso a nuevos materiales y técnicas derivadas del campo de los e-textiles. Un situación emergente, que aunque todavía se encuentra en un proceso de maduración por ser reciente, estará íntimamente ligado a la estética de la artesanía y lo hecho a mano. De hecho,  muy cercano a los pensamientos que defiende Sennett:

Estamos demasiado absortos en esta noción de inspiración, de genio, esta idea del creador solitario y único, la cuasi locura de la creación artística. Como dijera Dewey, es tan sólo una actividad ordinaria.

Finalmente, es indispensable decir que, a pesar de que no es posible en este texto clasificar de un modo exhaustivo a todos los artistas que están experimentando en este campo, nuestra intención ha sido mostrar la aparición de nuevos territorios artísticos emergentes vinculados a los medios digitales. Además, impera exponer que aunque es aún muy difícil aventurar cuál será la evolución de estas prácticas, a través de la descripción de estos trabajos hemos querido mostrar las grandes posibilidades que ofrece el acceso a estos nuevos materiales derivados del área de los e-textiles y su aplicación en el arte como un nuevo tipo de medio artístico, así como la relevancia que tiene la documentación de este trabajo artístico para generar nuevos conocimientos vinculados al campo de los e-textiles